domingo, 20 de julio de 2014

Antes de la primera salida.

Frenos y cambios ajustados, llantas correctamente infladas, casco listo, chaleco ultra-brillante listo (hacerse visible es la regla número uno del ciclista urbano), una pequeña campanilla para avisar de mi presencia. También mi ruta a seguir está lista, he tratado de escoger calles de tránsito tranquilo, pero tendré que tomar unas cuatro calles de avenida. Todo está listo.

No puedo evitar cierto nerviosismo, dicen que la primera impresión es la más importante, en algún lugar leí que las primeras ocasiones son las más complicadas, yo he leído mucho el "Manual del Ciclista Urbano", tengo en mente cosas como ser visible, manejar en trayectorias previsibles, anunciar mis movimientos (vueltas, paradas y cambios de carril), ocupar mi carril de extrema derecha, rebasar por la izquierda, y desde luego no ir en sentido contrario.

Me he repetido tantas veces "No hay que pasarse los altos", como peatón lo he hecho, pero ahora la cosa es distinta. Por absurdo que a veces parezca detenerse en un alto cuando todo parece tranquilo, somos seres humanos y en nuestra naturaleza está un hecho muy importante: No somos infalibles, así que mejor respetar las señales por nuestra seguridad y la de los demás.

También estoy feliz :), durante estos dos meses he leído el manual, visto vídeos de El Ojo de las Ciclovías, un canal de YouTube donde graban sus recorridos de ciclismo urbano por el D.F., 100% recomendables! :), ¡ver sus trayectos ha sido como una inyección de entusiasmo para hacer lo mismo!

Siempre con el afán de hacer las cosas bien, ¡ser un ciclista ejemplar!, y disfrutar de algo bastante nuevo para mi.

Mañana será el comienzo de una nueva etapa, pues mi propósito es  usar la bicicleta para transportarme dentro de la ciudad, trataré de ser muy optimista y cuidadoso para evitar malas pasadas.

Hasta pronto, ya contaré las nuevas impresiones.

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